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Aldo Meneses sostuvo que cuando la pandemia esté bajo control, las movilizaciones sociales volverán con más fuerza, porque quedó al descubierto la precariedad y el frágil equilibrio económico en que vive gran parte de los chilenos, y además se sumarán más personas al descontento general.

 

La certeza de que tras el coronavirus Chile retomará con más energía las movilizaciones sociales que se iniciaron el 18 de octubre pasado, expresó el académico de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), Aldo Meneses Inostroza, quien aseguró que esta crisis sanitaria acentuó el fracaso del modelo neoliberal.

Agregó que ya es hora de buscar otra mirada que integre de forma real las necesidades de un número importante de población, lo que implica dejar de ver a los ciudadanos como una cifra, como un “trozo de mercado al cual dominar como un feudo”.

El director del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades sostuvo que, si bien la pandemia frenó el estallido social, también develó la precarización del trabajo y la inestabilidad en la que vive Chile.

“Un grupo grande de la población de nuestro país se siente ahogada con lo que está ocurriendo, porque la economía en Chile, principalmente, en los servicios y  una parte de ese proceso productivo se ha visto muy duramente afectado. Y por otro lado, hay un sector de la población que trabaja informalmente, y que tampoco tiene derecho a nada, ni a salud, ni a educación,  ni a un seguro de desempleo. Esto va generando que el modelo neoliberal sea fuertemente cuestionado, y que sea considerado por mucha gente como un rotundo fracaso. Nos hemos transformado en un verdadero país que mueve papeles de un lado para otro, pero que no tiene ningún sustento ante una crisis económica como la que estamos sufriendo. Y vamos a seguir viendo como el neoliberalismo descansa sobre una frágil estructura país”.

SEÑALES

El académico sostuvo que el estallido social se retomará con más fuerza por las señales que se han generado en las últimas semanas, como las últimas barricadas que se han producido en Santiago, Antofagasta y Valparaíso, los llamados a manifestarse el 27 de abril o la recomposición del Movimiento Valparaíso Ciudadano. A lo anterior, se suma la ola de críticas que ha recibido el Gobierno por la forma de enfrentar esta epidemia mundial, molestia y cuestionamientos que se han expresado claramente en redes sociales, donde cada persona es en sí una fuente informativa.

Agregó que las utilidades de las grandes empresas, donde se concentra la riqueza, no se han tocado, mientras las personas de clase media o más vulnerables están viviendo del seguro de cesantía, que es “pan para hoy y hambre para mañana”.  A su juicio, esta medida, más que paliar una situación, genera resentimiento en las miles de personas que perdieron su trabajo.

En este contexto, advirtió que si un sector de la sociedad no estuvo muy presente en el pasado levantamiento social, después de la pandemia, sí lo estará. Corresponde a quienes hoy están sufriendo el desempleo, el empobrecimiento y la mala atención en salud, todo en medio de las decisiones y declaraciones contradictorias en torno al manejo de la pandemia.

“Nuestras autoridades, por otro lado, han tenido un comportamiento errático frente a esto. Por ejemplo, en el caso de las clases, que se avisó con bombos y platillos que comenzarían el 27 de abril, las corrieron para mayo. A eso se suma el tema de los empleados públicos y, por otro lado, los dimes y diretes con los chinos por los famosos respiradores. Todo esto lleva también a cuestionamientos muy serios sobre quién nos está gobernando y cómo nos está gobernando. No somos un país en el cual los de arriba dicen y los de abajo hacen. Hoy somos un país más activo, mucho más activo, y eso lleva a cuestionamientos más de fondo sobre lo que nos está tocando vivir como sociedad chilena”.

Para Aldo Meneses, el resultado de todas estas “verdades a medias” es claro: falta de credibilidad hacia la autoridad y toma de decisiones erradas. Sin embargo, advirtió que, más grave aún, son los hechos violentos que pasan casi desapercibidos por la pandemia, como los ataques a carabineros, ataques a helicópteros que apagan incendios forestales y explosión de autobomba en el sur, entre otros. A lo anterior se suman otras realidades que también han provocado indignación entre la población. Una de ellas es que el destemplado silencio de los sectores políticos y la dura realidad que debe enfrentar la tercera edad, que se ha visto obligada a salir a la calle y hacer largas filas para cobrar su reducida pensión, por mencionar algunos ejemplos.

En opinión del académico UPLA, el conjunto de estas situaciones, además de las demandas que levantaron millones de chilenos en octubre pasado, revela que, lejos de aplacarse, una vez que pase esta crisis sanitaria, el estallido social volverá más fortalecido.