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«¿Hoja en blanco? Hacia una nueva Constitución chilena. Lo que debemos saber», es el volumen para público general que el sello acaba de poner a disposición en su sitio web con miras al plebiscito del 25 de octubre. «Se deben reforzar los derechos sociales en una nueva carta magna, como el derecho a la vivienda que no existe», dice Ana María García, experta en Derecho Constitucional y una de las autoras del libro junto al abLa famosa hoja en blanco fue una de las condiciones más discutidas en esa larga jornada nocturna del 15 de noviembre de 2019, cuando de forma histórica 11 partidos del oficialismo y la oposición llegaron al acuerdo de llamar a un plebiscito que permitiera a la población decidir si cambiar o no la Constitución de 1980, implementada en dictadura. Una hoja en blanco permitiría, de salir elegido la opción Apruebo, redactar una nueva carta magna sin ningún amarre con el viejo texto, el que quedaría inmediatamente caduco. Pero, ¿es posible realmente escribir una Constitución desde cero? Esta es justamente la pregunta que se hicieron los abogados y académicos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, Ana María García y Enrique Navarro en “¿Hoja en blanco? Hacia una nueva Constitución chilena. Lo que debemos saber”, volumen que acaba de lanzarse en formato digital y que es posible descargar gratis en el sitio web de Editorial Universitaria, sello responsable de la publicación.

“La respuesta es no”, dice de manera rotunda la académica en Derecho Constitucional, Ana María García“Creo que lo de la hoja en blanco fue más bien una metáfora para representar esa idea de rechazo que tiene una gran parte de la ciudadanía que cuestiona la legitimidad de origen de la Constitución de 1980. Sin embargo, es imposible partir desde cero, porque vivimos insertos en una historia constitucional que se arrastra desde 1811, con el primer reglamento constitucional que tuvimos, un acervo que debemos considerar, y además estamos insertos en un contexto internacional donde hemos suscrito a tratados y convenciones que estamos obligados a respetar”, explica.

También la abogada advierte que si bien una nueva Constitución dará un aire de renovada legitimidad, tampoco solucionará los problemas sociales y económicos que aquejan a gran parte de la población y que han sido manifestados multitudinariamente en las calles, desde el estallido del 18 de octubre.

“En ninguna parte de la Constitución, por ejemplo, se habla de asociación de fondo de pensiones o de isapres, sino que de manera muy general se establece la existencia de un sistema de salud y de un sistema de previsión social, sin entrar en muchos detalles. Las Constituciones son textos breves que tienen los elementos fundamentales que luego desarrollarán las leyes y las políticas públicas, las que el parlamento deberá legislar”, dice García y aclara que “el cambio a una Nueva Constitución tiene un fuerte lado simbólico porque va a nacer en democracia, con participación ciudadana, condiciones que no tuvo la anterior hecha en dictadura. Además 40 años, es un periodo suficiente para que sea renovada, y es un proceso que han tenido varios países de la región en estas décadas como Colombia, Ecuador, Bolivia y Perú. Chile sin duda lo necesita».

La crisis sanitaria mundial del Covid-19 provocó tanto el aplazamiento del plebiscito -fijado en principio para abril de este año y que se realizará el 25 de octubre próximo– como del libro que Editorial Universitaria lanza ahora. “Decidimos postergarlo por toda la contingencia y hemos decidido ponerlo a disposición ahora porque ya nos vamos acercando a la fecha del plebiscito y buscamos que cada persona, cada ciudadano pueda ejercer su derecho a sufragio de manera informada”, dice César Moya, jefe comercial del sello, ubicado al costado de la Casa Central de la U. de Chile y que durante estos meses ha continuado su trabajo de manera virtual.

Hemos estado trabajando con un ritmo más lento debido al sistema remoto, pero hemos podido activar con mucho éxito nuestras redes sociales y ya hemos lanzado otros dos títulos”, cuenta Moya. Uno de ellos es “Región y Nación. La Construcción provincial de Chile en el siglo XIX”, del historiador y académico de la Universidad de Concepción Armando Cartes Montory, quien además es candidato al Premio Nacional de Historia de este año; y el segundo es “Sumario de la Historia General del Reino de Chile”, del profesor de la Universidad de los Andes, Miguel Donoso Rodríguez, que será presentado el próximo lunes 31 de agosto, a las 19:00 horas por las redes de la editorial vía plataforma Zoom.

El presidente, el Estado y los pueblos originarios

Articulado de manera pedagógica y con un lenguaje simple, en sólo 43 páginas, el libro “¿Hoja en blanco? Hacia una nueva Constitución chilena. Lo que debemos saber”, despeja todas las dudas que puedan surgir en torno a un proceso constituyente, entregando conceptos básicos a modo de preguntas como ¿qué es un proceso constituyente?,¿cuáles son los mecanismos contemporáneos para elaborar una Nueva Constitución? y ¿cómo se garantiza la participación ciudadana directa en el proceso?; pasando, además, por temas específicos de contenido como ¿cuáles son los derechos básicos que deben estar presente?, ¿cómo se reforman las constituciones?; y a su vez hace un poco de revisión histórica en apartados como ¿cuáles son las constituciones que nos han regido?

Para la autora, una de las Constituciones más robustas que ha tenido nuestro país es de la 1833. “Tiene el mérito de haber durado casi 100 años, fue redactada por un grupo de expertos que tomaron de modelo la de 1828 que duró muy poco, pero que estaba inspirada en la Constitución española de 1812, por lo que recogieron principios del constitucionalismo clásico. Luego vino la de 1925 que duró casi 50 años y a la que se le hicieron sólo 10 modificaciones”, explica.

La de 1925 fue reemplazada en dictadura por la Constitución de 1980, que al contrario de lo que plantea García de cómo debiera ser un texto de esta naturaleza, es demasiado extensa y rígida con una serie de trabas que impiden su adaptación a los diferentes cambios sociales y económicos que vive cualquier sociedad. Así y todo, la Constitución de 1980 ha sufrido desde que nació, 250 modificaciones que demuestran también su evidente debilidad. “Las Constituciones suelen ser reglamentos relativamente breves, que ordenan el país, y que deben ser capaces de soportar las diferencias de gobiernos de distinta tendencia política e ideológica, las Constituciones deben durar años”, dice la académica.

Consultada respecto a cuáles serán los temas más controversiales en la discusión de una nueva carta Magna, la académica señala que  entre ellos se encuentra «el régimen político y la relación que hay entre el presidente de la República y el Congreso». Esto porque desde los comienzos de la República «hemos tenido un régimen de gobierno presidencial, pero con el paso de los años sus atribuciones han ido creciendo en desmedro del Congreso, eso con la Constitución de 1980 se acentúa más y seguro será un tema a discutir».

También, agrega, lo será el Tribunal Constitucional, que según la experta «debe sin duda existir, pero que su funcionamiento y el cómo se eligen sus miembros se tendrá que discutir”.

“Los derechos de los pueblos originarios también será un tema central y aunque la palabra subsidiario no está escrita en ninguna parte de la Constitución, está claro que hay una demanda por cambiar el rol del Estado en materia económica, que hasta ahora es secundario y ha dejado más libertad y autonomía a los grupos intermediarios, eso debería tratarse también”, concluye.

Denisse Espinoza – periodista Vexcom
Fotografía: Alejandra Fuenzalida