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De acuerdo al artículo elaborado por académicos de la U. de Chile junto a miembros de otras instituciones nacionales y extranjeras, ambas medidas parecen haber impactado fuertemente en la movilidad urbana y en la transmisión del SARS-CoV-2 en el país. No obstante, los expertos advierten que las cuarentenas dinámicas por áreas pequeñas son menos efectivas en la contención de la epidemia que los cierres generalizados, al tiempo que requieren el acompañamiento de otras medidas, como vigilancia, sistemas de alerta temprana, y la posibilidad de movilizar acciones rápidamente si aumenta la transmisión.

Los académicos e investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Facultad de Medicina Cristóbal Cuadrado, María Paz Bertoglia, Mauricio Canals y Tania Alfaro; Jean Gajardo -académico del Departamento de Terapia Ocupacional y Ciencia de la Ocupación-, y María José Mosalves -de la Facultad de Odontología-, junto a académicos y expertos de las universidades San Sebastián, del Desarrollo, McGill y el Instituto Finlandés de Salud y Bienestar, evaluaron el impacto inicial de las cuarentenas dinámicas para la contención de la pandemia en Chile, con datos publicados entre el 15 de febrero y el 25 de abril.

El artículo titulado “Impact of small-area lockdowns for the control of the COVID-19 pandemic”, se encuentra disponible en su fase de pre-publicación en Medrxiv, y apunta a evaluar la efectividad real de esta estrategia que nuestro país lleva adelante, y sobre la que aún no hay estudios respecto su factibilidad y efectividad.

Utilizando datos de movilidad urbana y epidemiológicos oficiales, los investigadores encontraron que las cuarentenas dinámicas tienen un efecto medible en la movilidad dentro de las zonas donde se aplicaron, produciendo una reducción promedio del 11 por ciento en la movilidad de las personas, desacelerando en un 30 por ciento la transmisibilidad después de diez días de implementación de la medida.

Por otro lado, los expertos observaron que después del cierre de colegios y universidades a mediados de marzo 2020, dictaminado en todo el país, previo al inicio de las cuarentenas dinámicas, hubo una disminución aproximada del 40 por ciento en la movilidad humana con una consiguiente reducción de la transmisión de casos.

“Lo que vemos en Chile es que hubo una caída muy importante de la movilidad y los contagios en una primera fase, que es justo la semana en que se decide el cierre de colegios. Un par de semanas después se aplican las cuarentenas dinámicas. Nuestra hipótesis es que una cuarentena dinámica puede servir en un contexto en que tú ya has logrado contener de manera importante la epidemia. Es poco probable que el efecto de las cuarentenas hubiera sido suficiente, si no hubieras tenido una medida antes de mitigación más masiva, como parece ser que fue el cierre de colegios”, afirmó el doctor en Salud Pública Cristóbal Cuadrado.

Considerando justamente el gran impacto que tuvo el cierre de escuelas y universidades en la movilidad de las personas, los expertos advierten que el levantamiento prematuro de este cierre podría producir un aumento en la movilidad urbana y en la transmisión de COVID-19. Por lo tanto, cualquier acción en esta dirección debiese planificarse cuidadosamente para mitigar el riesgo de un rebrote epidémico, tal como se observa en algunos países que han ido reduciendo sus medidas.

Otro punto que abordan los investigadores, es que si bien los datos de este período indican que las cuarentenas dinámicas son efectivas en disminuir el contagio, siguen siendo menos efectivas que las cuarentenas generalizadas.

“La evidencia disponible indica que los ‘lock-down’ más generalizados reducen en entre un 40 y un 50 por ciento la transmisión viral. Nosotros encontramos que estas cuarentenas dinámicas bajarían un cerca de un 28 por ciento la transmisión viral en las áreas donde se aplican. Por eso es importante que, si se aplican, tienen que ir acompañadas de otras medidas como los cierres de colegios», afirmó Cuadrado.

Junto con ser una medida complementaria en la contención de la pandemia, los autores destacan que las cuarentenas dinámicas para ser efectivas requieren tener una capacidad de vigilancia, sistemas de alerta temprana, y la posibilidad de movilizar acciones rápidamente si aumenta la transmisión, planteando por esto mismo, que serían una buena estrategia a implementar a la salida de la pandemia.

Evaluación de nuevas cuarentenas

Considerando que los datos analizados para este artículo abarcan hasta el 25 de abril, y que gran parte de la Región Metropolitana comenzó con nuevas cuarentenas dinámicas con posterioridad a esa fecha, los investigadores planean una evaluación de este segundo período de cuarentenas dinámicas en las próximas semanas.

“Cuando llegas a tener una gran cantidad de contagios, probablemente la cuarentena dinámica va a ser insuficiente, porque estas llegando tarde y probablemente se necesite una cuarentena más generalizada. Eso es algo que nosotros vamos a tratar de evaluar con estas segundas tandas de cuarentenas”, señaló el profesor Cuadrado, concluyendo que “la pregunta abierta es si las cuarentenas dinámicas son efectivamente sustentables, y la prueba de fuego es ahora, que se están implementando estas cuarentenas en la Región Metropolitana, y vamos a ver si se logran disminuir los casos para responder al rebrote”.