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La profesional fue la primera funcionaria del recinto médico en recibir, el pasado 25 de diciembre, una de las dosis de la vacuna de Pfizer. Con más de 12 años de experiencia en el área de intermedio médico de la Unidad de Pacientes Críticos del HCUCH, Sudy relata cómo fue la experiencia, las horas previas, sus dudas iniciales y cómo su familia la hizo tomar la decisión de participar como una de las voluntarias.

Apenas supo que estaba la posibilidad de recibir la vacuna contra el COVID-19, Johana Sudy Vergara (32), Técnico en Enfermería Nivel Superior (TENS) del Hospital Clínico de la Universidad de Chile (HCUCH), comenzó a buscar y a pedir más información. Fue así como llegó a la oficina de su jefa, según recuerda hace unas semanas, para preguntarle si llegarían dosis al recinto médico y cómo serían elegidos los primeros inoculados.

También cuenta que al principio tuvo dudas de si era o no buena idea sumarse. Cuando llegó el momento de decidir, si sería parte de los primeros vacunados con las dosis de Pfizer, dice que pidió 10 minutos para llamar a su familia. “Mi mamá me dijo que no tuviera miedo porque son procesos que hay que vivir en una situación así, en una pandemia”, relata.

Desde marzo, cuando se registró el primer caso de coronavirus en Chile, Johana Sudy ha tenido que convivir y atender diariamente a pacientes contagiados; situación que ha hecho que no vea a su abuela hace cerca de un año, y haya tenido que pasar gran parte de estos meses alejada de sus seres queridos y amigos.

El pasado 25 de diciembre su historia cambió y así lo siente porque dice que ve “una luz de esperanza”en el proceso que se inició en el país con las primeras 10 mil dosis recibidas. Ese día se convirtió en la primera funcionaria del HCUCH en recibir la primera dosis -de las dos las que contempla la vacuna Pfizer- y según cuenta sus colegas no han dejado de preguntarle por su decisión: “Aparte de molestarme porque aparecí en todos los correos corporativos, de decirme ‘te felicitó fuiste la primera vacunada’, claro, me preguntan si he sentido algo en estos días”, comenta.

Sobre qué fue la que la motivó a tomar la decisión, asegura que en primer lugar fue su familia. Esto porque al estar ella vacunada ya sabe lo que implica el proceso y puede orientarles a futuro cuando les toqué a ellos. Luego, por la ciencia, porque “es lo que yo creo nos ha llevado a estar donde estamos ahora”. Y recalca que “es una responsabilidad, como funcionaria de la salud a vacunarme porque nosotros convivimos con los microorganismos ahí latentes, todo el tiempo”.

¿Cómo fue que se dio la posibilidad de recibir la vacuna?

Me enteré por las noticias de que iba a llegar la vacuna Pfizer. Dijeron que iban a vacunar primero al personal de salud, de servicios críticos, luego a FFAA y así sucesivamente, y bueno, cuando mis colegas empezaron a comentar que las vacunas iban a llegar al hospital, que lo más probable es que nos iban a llamar, me acerqué a mi jefatura y me dijo que se iba a llamar a persona a persona para saber cuándo iba a ser la fecha, quien se iba a vacunar o no. Hasta que llegó el día. Mi jefa se contactó conmigo de manera telefónica y me preguntó. La verdad yo estaba un poco indecisa porque quería esperar un tiempo, quería saber cómo iba a ser todo el proceso. Nunca supe que iba a ser la primera vacunada, pero al final me decidí y dije que sí porque creo que por algo hay que empezar.

¿Por qué hablaste con tu jefa?

Al final la información que yo tenía era vaga porque era lo que mis colegas decían y entre nosotros mismos nos preguntábamos. Ahí fue donde me decidí después de un turno largo. Me encontré con mi jefa y le pregunté concretamente si llegaría la vacuna y cómo sería el proceso. Después, al paso de unos días, saliendo del turno, ella me llamó para preguntarme directamente si me vacunaría. Le pedí 10 minutos y una vez que le corté conversé con mi familia.

¿Qué te dijo tu familia?

Vivo con mi mamá y mi hermano menor. Mi mamá me dijo que no tuviera miedo porque son procesos que hay que vivir en una situación así en una pandemia.

Yo siento que tengo una responsabilidad como funcionaria de la salud de vacunarme porque nosotros convivimos con los microorganismos ahí latentes, todo el tiempo. Yo creo que para los funcionarios de la salud es una responsabilidad vacunarnos. Sé que es electivo este proceso, pero también es una responsabilidad porque a la larga el aporte es que al igual como nosotros salvamos vidas, también somos el ejemplo. Si el personal de salud se vacuna la gente sí va a querer vacunarse y cambiará la opinión de muchos.

Pero, ¿qué fue lo que hizo que te decidieras? ¿Qué te motivó?

De partida yo creo que principalmente mi familia, porque de alguna manera si yo estoy vacunada y la pruebo primero, veo que de pronto, si alguien de mi familia se quiere vacunar yo ya voy a saber, tendría la experiencia. Además, uno tiene que colaborar con la ciencia porque es lo que yo creo nos ha llevado a estar donde estamos ahora. Siempre, partiendo desde un punto de inicio.

¿Estabas nerviosa?

No. La verdad es que ese día yo estaba relajada porque habíamos “tirado la talla” con mis colegas, pese a que en el turno en el que yo estaba ninguno se quiso vacunar, creo que solo dos personas lo hicieron. Pero cuando me preguntaron yo respondí que sí porque hay que hacerlo, porque hay que avanzar, hay que tratar de mirar para adelante porque si no nunca vamos a salir de esto.

Y, en estos días, ¿has tenido alguna reacción?

Nada, he estado súper bien. Contesté una encuesta que me mandaron de la Seremi por correo para saber qué efectos había tenido y la verdad es que lo único que tuve al segundo día fue un poco de dolor en el sitio de punción, en el brazo particularmente, que es más o menos el mismo dolor que uno siente cuando se pone la vacuna de la influenza, un poquito más fuerte podría ser, pero nada que me imposibilitara.

¿Qué representa la vacuna para ti?

En este minuto es como una especie de salvavidas o un poco más de tranquilidad. Es esperar también que en un tiempo más, por ejemplo, si la gente se vacuna y ayuda en todo este proceso y colabora, es de esperar que los índices vayan bajando, para ver como resulta todo este proceso.

Te gustaría hacer un llamado a la gente a participar…

Claro que sí. Me encantaría de pronto tener un súper megáfono para que la gente tomará conciencia de que use la mascarilla como corresponde, que usen todas las medidas de prevención, porque vale más la vida humana que andar comprando, que si no es estrictamente necesario no salga de su casa. Yo sé que es difícil, pero son procesos que hay que vivir.

Maritza Tapia, periodista Prensa U. de Chile. Fotos: HCUCH