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El economista de la Universidad de Chile, hizo un completo análisis de la economía chilena en medio de la pandemia de COVID-19, afirmando que “con mucha suerte el PIB podría comenzar a recuperarse en julio, pero muchos sectores no podrán normalizarse”.

El Círculo de Café Alumni tuvo como invitado al exministro de Hacienda del segundo gobierno de Michelle Bachelet y expresidente de BancoEstado, Rodrigo Valdés, ante una audiencia vía streaming de más de 400 participantes.

En la actividad, organizada por la Unidad de Vinculación con el Medio del Departamento de Administración de la FAE y el Círculo Alumni de Ingeniería Comercial, el también PhD en Economía por el MIT, se refirió a los efectos económicos del Coronavirus, destacando en su ponencia cuatro puntos fundamentales para comprender la situación actual: la macroeconomía del COVID-19, la pandemia y la economía global, Chile hoy y mañana y la política fiscal.

Con respecto al primer ítem, Valdés explicó que la economía produce cierto PIB que, por razones sanitarias, se ha visto afectado por la paralización de industrias y la ausencia de trabajo por la cuarentena. “Parte de los inputs ya no están disponibles, entonces este shock se propaga y se desencadenan efectos adicionales”, dijo.

Ante esta realidad, agregó el exministro, las condiciones externas cambian, se deterioran, la demanda interna disminuye, se contrae el crédito porque cada agente es más riesgoso. Ante esto, se preguntó cuánto se puede aplanar la curva de la recesión, explicando que la única escapatoria es Testear, Trazar y Aislar (TTA). “No hay mucho que hacer con la política keynesiana en el corto plazo”, aseveró Valdés.

A su juicio, lo que determina que la normalización de este proceso- es decir, volver a la situación que se tenía hasta antes de marzo- sea bueno o malo, va a depender de factores como que las empresas sobrevivan gracias a apoyos, que el vínculo empresa-trabajador se mantenga, y que exista un apoyo macro en políticas sociales y económicas.

Otro de los puntos que Valdés desarrolló en su charla, fue el análisis de lo que pasa en el mundo. “Esta amplitud sectorial de paralización, desde peluquerías, restaurantes, retail, etc., no se había visto, lo que produjo una distribución del shock a distintos sectores. Esto es muy intenso porque la caída del PIB es muy fuerte, es un proceso muy rápido, es simultáneo y causa mucha incertidumbre sobre extensión y gravedad”, señaló.

Valdés ejemplificó la incertidumbre en Estados Unidos con dos portadas del The New York Times, una del 27 de marzo y otra del 9 de mayo. En ellas se observó un gráfico en la portada que indicó los niveles de desempleo en el país. “A pesar de la abrupta caída en el desempleo, el último mes EE.UU subió el nivel de empleo, por lo que se ve un escenario favorable”, puntualizó.

Con respecto al escenario en China, el economista indicó que en el sector manufacturero la crisis es intensa, pero se ha recuperado muy rápido, aunque no completamente. Sin embargo, en el sector de servicios, prosiguió, hubo una caída profunda. “Con la crisis del 2009 este sector no tuvo una caída tan profunda como en la actual”, precisó.

El mundo para Chile

El crecimiento del comercio mundial durante la crisis del 2009 se desplomó, pero las cifras indican que, a marzo de este año, no ha caído demasiado. “Las exportaciones chilenas han caído menos de lo que cayeron en el 2016. Ahora, se espera que los números sigan precipitándose pues, queda mucho aún para que esta crisis decline”, dijo el exministro , agregando que el precio del cobre ha resistido bastante bien. “Estas son condiciones desfavorables, pero no dramáticas”, sentenció.

“En Chile veníamos desestabilizados con la crisis social de octubre de 2019. El nivel del PIB venía creciendo poco, desde el 2016, pero el 2017 comienza a crecer más y pierde fuerza hacia 2019, hasta que llega la crisis de octubre, que comienza a afectar al PIB y en febrero, con el escenario del COVID-19, el PIB cae abruptamente. “Con mucha suerte, podría comenzar a recuperarse en julio, pero muchos sectores no podrán normalizarse”, dijo.

La tasa de desempleo es un índice que se verá alterado. Hasta el momento se han perdido cerca de dos millones de trabajos. “Hay un aumento en los desempleados, pero será marginal, pues no están buscando trabajo, porque no pueden en estas condiciones de cuarentena, por lo tanto, la tasa de desempleo no mostrará los niveles reales”, señaló Rodrigo Valdés.

Con respecto a la política fiscal, el economista indicó que la propuesta del Fondo COVID va a crear una nueva estructura legal para implementar un programa fiscal adicional, hasta un máximo de 12 mil millones de dólares en 24 meses. “El ministro de Hacienda dará cuenta del uso de este fondo mensualmente y se financia con fondos soberanos que, si no se usan, se devuelven”, explicó.

El PIB potencial se ve afectado, porque no hay inversión. “Para 2024 se proyecta que el PIB va a ser 3 o 4% más bajo de lo que esperábamos, pero por suerte la economía chilena tiene hartos colchones”, sentenció.

Proyecciones

Valdés fue enfático en indicar que la deuda fiscal seguirá aumentando y en tres años llegará al 43% del PIB. El economista agregó que será en ese momento cuando se tendrá que determinar si se estabiliza la deuda o se sigue gastando como en los últimos años.

“Este año se podría ver una caída del PIB entre el 5 y 6%, con un rebote de 5% para el próximo año, pero esto puede ir cambiando  y tener una caída aún más grande para este año. Este es el déficit fiscal más grande que tendrá la economía desde 1973”, explicó.