Especialistas en economía y ciencia política analizan el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz y las posibles consecuencias económicas que podría tener esta crisis internacional.
La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha abierto una nueva fase de tensión en Medio Oriente, con bombardeos, amenazas de nuevos ataques y el riesgo de una crisis energética global. En este escenario, académicos de universidades estatales analizaron las implicancias geopolíticas у económicas del conflicto, así como sus posibles efectos en Chile y el mundo.
Uno de los puntos que concentra la atención internacional es el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo ubicado entre Irán y Omán que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por esta ruta circula cerca de una quinta parte del petróleo que se consume a nivel mundial, además de grandes volúmenes de gas natural licuado.
Ante los ataques liderados por Estados Unidos e Israel, autoridades iraníes amenazaron con bloquear completamente el tránsito marítimo por esta vía estratégica, lo que ha elevado la tensión en los mercados energéticos y en la diplomacia internacional.

Un punto clave para el comercio energético mundial
Para los especialistas, el estrecho de Ormuz funciona como uno de los principales «cuellos de botella» del sistema energético global. Gran parte del petróleo producido en países del Golfo Pérsico (como Arabia Saudita, Irak, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos), depende de este paso marítimo para llegar a los principales mercados internacionales.
Si el tránsito de buques petroleros se interrumpe, el impacto puede sentirse rápidamente en los precios de la energía y en distintos sectores de la economía mundial, especialmente en aquellos que dependen del transporte de combustibles.
En los últimos días, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que su país podría responder «veinte veces más fuerte» si Irán mantiene el bloqueo del estrecho, mientras autoridades iraníes han asegurado que no cederán ante las amenazas de
Washington.
El cientista político Guillermo Holzmann, académico de la Universidad de Valparaíso, explica el escenario internacional y la estrategia iraní.
En la práctica, Irán ha ido demostrando una mayor capacidad de resiliencia y una mayor capacidad de aguantar los ataques aéreos de Israel y Estados Unidos y frente a eso, no solamente está atacando las bases militares de EE.UU, sino que también su principal amenaza es cerrar el paso por el estrecho de Ormuz, pero permitiendo el paso de buques petroleros que van a China. Esto tiene un impacto directo en el precio del petróleo y el precio del gas.
Riesgo de una crisis energética
Expertos advierten que una interrupción prolongada del tráfico marítimo en Ormuz podría desencadenar una crisis energética internacional similar a los shocks petroleros de la década de 1970, cuando conflictos en Medio Oriente provocaron fuertes alzas en el precio del petróleo y un aumento de la inflación en distintos países.
Sectores como el transporte, la aviación y la industria petroquímica son especialmente sensibles a las variaciones del precio del crudo, por lo que cualquier alteración en el suministro puede traducirse rápidamente en mayores costos para la economía global.
Para Jorge Berrios, economista de la Universidad de Chile, el conflicto va a afectar en la medida que se prolongue.
Cualquier alza de petróleo como la que tenemos, puede generar un conflicto no solamente en Chile, sino que en todas las economías porque todos estamos relacionados directa o indirectamente.

¿Cómo afecta a Chile?
Aunque el conflicto ocurre en Medio Oriente, sus efectos pueden extenderse a economías lejanas como la chilena. El país depende en gran medida de la importación de combustibles, por lo que un aumento sostenido en los precios internacionales del petróleo suele reflejarse en el costo de la gasolina, el transporte y otros bienes de consumo.
Berrios explica que en el caso chileno, el petróleo viene de fuera (lo que implica gastos extra) y también tiene múltiples funciones.
Piensa que está el transporte, la mercadería, la producción, en algunos casos las generaciones eléctricas, todo lo que es manufactura están directa o indirectamente relacionadas con los precios del petróleo y el dólar y eso genera un proceso de inflación.
La economista de la Universidad de Tarapacá, Mónica Navarrete complementa analizando cómo estas tensiones globales terminan impactando la vida cotidiana de las personas y los desafíos que se dan en economías emergentes como lo es la chilena.
Para un país como Chile que importa energía, cualquier aumento en el precio del petróleo puede trasladarse a mayores costos y como consecuencia, al precio de los alimentos y esto, ya hemos visto que no es un efecto neutro, afecta con mayor intensidad a los hogares más vulnerables.
Por esta razón, los especialistas señalan que el desarrollo de esta guerra no solo tiene implicancias geopolíticas, sino también económicas para gran parte del mundo.
Mientras continúan las tensiones entre Washington у Teherán, el estrecho de Ormuz se mantiene como uno de los puntos más sensibles del escenario internacional, donde cualquier escalada militar podría tener repercusiones en los mercados globales y en la vida cotidiana de millones de personas.
