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El académico Rodrigo Fuentes Carvajal explica cómo reconocer una alergia estacional, qué factores ambientales pueden intensificar sus síntomas y cómo reducir la exposición a sus principales desencadenantes.

Con la llegada de la primavera, los estornudos, la congestión nasal, la picazón en los ojos y la secreción de mucosidad transparente pueden convertirse en molestias frecuentes para muchas personas. Sin embargo, estos síntomas no siempre responden a una alergia estacional y reconocer su origen es importante para recibir un tratamiento adecuado.

El médico cirujano y académico de la Universidad de Antofagasta, Dr. Rodrigo Fuentes Carvajal, explica que las alergias estacionales corresponden a una respuesta exagerada del sistema inmunológico frente a sustancias presentes en el ambiente, como el polen, que aumenta durante los períodos de mayor polinización.

El especialista aclara que, en estricto rigor, las personas no son alérgicas a la primavera, sino a determinados elementos ambientales cuya concentración se incrementa durante esta época. Cuando estos alérgenos ingresan al organismo, pueden provocar una respuesta inflamatoria que afecta principalmente las mucosas de la nariz y los ojos.

Alergia - Imagen de referencia.

Alergia – Imagen de referencia.

No todo es alergia

En la Región de Antofagasta, además del polen, existen otras condiciones ambientales que pueden generar o intensificar molestias respiratorias. El polvo, la tierra, las partículas y la sequedad del ambiente pueden irritar las mucosas y producir síntomas similares a los de una reacción alérgica.

Por eso, la duración y las características de las molestias son elementos importantes para determinar qué está ocurriendo. El académico también recomienda diferenciar estos síntomas de un resfrío u otras infecciones respiratorias, que pueden manifestarse con fiebre, dolor de garganta y dolores musculares.

En algunos casos, además, una alergia y una infección respiratoria pueden presentarse al mismo tiempo, por lo que una evaluación médica permite determinar el origen de los síntomas y definir el tratamiento más adecuado.

Fuentes Carvajal advierte que una alergia mal controlada puede afectar más que la salud respiratoria, ya que sus síntomas pueden interferir con el sueño, la concentración, el rendimiento académico o laboral y, en general, con la calidad de vida.

Alergia - Imagen de referencia.

Alergia – Imagen de referencia.

Cómo reducir la exposición

Reducir el contacto con los alérgenos es una de las principales medidas para controlar los síntomas. Entre las recomendaciones se encuentran cambiarse de ropa al llegar a casa después de permanecer durante un período prolongado al aire libre, ducharse al regresar y lavar el cabello cuando la exposición haya sido importante.

También pueden realizarse lavados nasales con solución salina como medida complementaria. En el caso del polen y el polvo, el médico aconseja prestar atención a las condiciones del ambiente y evitar exposiciones innecesarias.

Mantener las ventanas abiertas durante períodos prolongados, por ejemplo, puede favorecer el ingreso de partículas al interior de las viviendas cuando existe una alta concentración de polen o polvo en el exterior.

La idea no es vivir encerrado, sino disminuir las exposiciones que sean innecesarias y mantener un buen control de los síntomas.

Alergia - Imagen de referencia.

Alergia – Imagen de referencia.

La importancia de un diagnóstico adecuado

En cuanto al tratamiento, el académico explica que dependiendo de las características de cada paciente pueden utilizarse antihistamínicos y corticoides intranasales, estos últimos destinados a controlar la inflamación y la congestión nasal persistente.

Los descongestionantes nasales requieren especial precaución, ya que su utilización inadecuada puede generar un efecto rebote y terminar agravando la obstrucción nasal. Por esta razón, el especialista insiste en evitar la automedicación y en consultar a un profesional antes de iniciar un tratamiento.

No es solamente elegir mal el medicamento, sino que muchas veces también se puede estar tratando una alergia cuando el paciente en verdad no tiene una alergia. El diagnóstico es muy importante.

El médico también explica que un examen de alergia positivo no significa necesariamente que esa sustancia sea la causa de los síntomas. Las pruebas permiten detectar una sensibilización, pero esta debe coincidir con las manifestaciones clínicas y con la exposición ambiental de la persona para establecer una relación relevante.

La alergia aparece como una interacción entre esa susceptibilidad individual y el ambiente en el que está expuesto el paciente.

Las alergias respiratorias pueden aparecer en distintas etapas de la vida y no necesariamente comienzan durante la infancia. Por ello, reconocer los síntomas, identificar sus posibles desencadenantes y contar con una evaluación adecuada permite evitar que estas molestias se normalicen y afectan de manera prolongada la vida cotidiana.

Nota original: Universidad de Antofagasta.