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La UCC -instalada en el hall de acceso del hospital, espacio que fue modificado para brindar atención clínica segura y de calidad- contó con 12 camas, con un índice de ocupación de alrededor de un 60 por ciento. En su mayoría, sus usuarios presentaron falla respiratoria debido a neumonía por COVID-19 y requerimientos de oxígeno de alto flujo, pero no ventilación mecánica. El modelo de turnos del equipo, diseñado por el Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), demostró ser altamente eficiente, por lo que los impulsores de la UCC la calificaron como un modelo seguro, eficiente y potencialmente replicable en otras instancias de urgencia.

Descongestionar el Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de la U. de Chile (HCUCH) y la posible hospitalización de pacientes críticos en esta unidad por falta de cupos, fue el objetivo y motivación por parte de profesionales de dicho recinto universitaro para levantar en el mes de junio la Unidad Crítica Covid  (UCC), instancia cuya función cesó este mes de julio.

Los doctores Eduardo Tobar y Víctor Illanes –parte del equipo a cargo de la UCC, integrado también por la doctora Carolina Espinoza, urgencióloga; la enfermera coordinadora Andrea Retamal; la EU Verónica Rojas; el kinesiólogo Wilson Neira y Nicole Núñez, ingeniera administradora de procesos- dieron a conocer los principales hitos y resultados obtenidos durante su puesta en marcha, dedicada a ofrecer una atención digna y segura durante la emergencia sanitaria provocada por la infección por coronavirus, y de establecer herramientas y procesos que pudieran ayudar a hacer este modelo potencialmente escalable y reproducible.

De esta forma, y luego de que junto a las autoridades centrales del recinto asistencial obtuvieran el apoyo para este modelo, tanto del Ministerio de Salud como de la rectoría de la Universidad de Chile, la UCC se instaló en lo que era el hall de acceso del hospital, espacio que fue modificado para brindar atención clínica segura y de calidad.

Así, la UCC contó con 12 camas en las que se recibió un total de 40 pacientes a lo largo del período señalado, con un índice de ocupación de alrededor de un 60 por ciento. El perfil de sus usuarios, en su mayoría, presentaron falla respiratoria debido a neumonía por COVID-19 y requerimientos de oxígeno de alto flujo, pero no ventilación mecánica, pues los casos de esa gravedad eran derivados a la Unidad de Paciente Crítico del HCUCH. De esta forma, el 80 por ciento de los pacientes terminaron trasladándose a unidades de menor complejidad y sólo un 20 por ciento a otras de mayor complejidad.

Al 29 de julio, sobre el 70 por ciento de los pacientes ha sido dado de alta, algunos de ellos se trasladaron a unidades de sala en algún otro centro asistencial. En tanto, un 16 por ciento sigue hospitalizado, ya sea porque son ingresos recientes o que están en unidades de más complejidad, y desgraciadamente tenemos un 5 por ciento que falleció, como fue el caso de dos pacientes”.

El doctor Illanes relevó que tuvieron una tasa muy baja de infección por COVID-19 –de alrededor de un 5 por ciento- entre el staff que se desempeñó dentro de la UCC, de más de 150 personas. A ello, el doctor Eduardo Tobar añadió que el modelo de turnos diseñado por el Instituto de Sistemas Complejos de Ingeniería (ISCI), de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, demostró ser altamente eficiente, pues ninguna de las personas que prestaron servicio bajo ese régimen se vio infectado.

Finalmente, el doctor Illanes hizo énfasis en los buenos resultados alcanzados gracias al acuerdo establecido con la Facultad de Medicina, que permitió la participación de 90 voluntarios, en su mayoría estudiantes de pregrado de las carreras de Medicina, Enfermería, Kinesiología –así como alumnos de Química y Farmacia y Odontología-, quienes ganaron “una experiencia para su formación académica y vida laboral en el futuro, porque se expusieron a actividades y tipos de pacientes que habitualmente no ven, en un ambiente interprofesional de verdad, con visitas a pacientes en las que teníamos una visión mucho más completa gracias a todas estas distintas perspectivas”.

Un modelo diferente y colaborativo

Por su parte, la doctora Graciela Rojas, directora del HCUCH, relevó que la creación de esta unidad y de este modelo de atención especial durante la pandemia va a quedar grabada en la historia del recinto asistencial, tanto por los apoyos que convocó para hacerse realidad –de las autoridades anteriores como actuales del Ministerio de Salud, así como de la rectoría-, como por la colaboración establecida con la Facultad de Medicina y la cooperación recibida de profesionales de diferentes estamentos de su institución.

En tanto, el doctor Jaime Escobar, subdirector médico del HCUCH, repasó las motivaciones que llevaron a la decisión de poner en marcha la UCC. “Durante marzo pensábamos que, como máximo posible, tendríamos 120 pacientes hospitalizados en tres niveles de atención, como son UCI, UTI y hospitalización básica; pero a la segunda semana de mayo ya habíamos pasado esa cifra», dijo, recapitulando que  «de no ser capaces de aumentar esa oferta, íbamos a colapsar». Fue por ello que presentaron este proyecto «con un modelo de atención novedoso y cuyo objetivo fue la seguridad, con condicionantes de quién iba a participar, y en eso el apoyo de la Facultad de Medicina fue fundamental».

Ahora, agregó, ante disminución de la emergencia sanitaria, «la unidad sigue siendo importante, pero para mantener nuestro funcionamiento a largo plazo –pues no sabemos cuánto durará esta pandemia-, tenemos que tomar el modelo tradicional de UPC, porque ese es el estándar. Este va a ser nuestro último intermedio Covid, es lo último que cerraremos cuando esta situación termine”.

Finalmente, la vicedecana de la Facultad de MedicinaMariangela Maggiolo, señaló que «más allá de los aspectos técnicos, creo que los principios de colaboración, trabajo conjunto y generosidad están en el corazón de la atención de salud, un sentido de humanidad compartida que muchas veces perdemos. En los objetivos que se plantearon subyace la intención de aliviar dolor y sufrimiento, así como colaborar con el resto para ayudar en su bienestar. Y eso trae un efecto sobre los estudiantes de pregrado que participaron, no solo en lo aprendido, sino que dándoles una formación más humanista. Fue una experiencia inolvidable para ellos y un aporte en todo lo que pueda venir”.