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Junto a la participación en la iniciativa que lidera la farmacéutica china Sinovac, la Facultad de Medicina será parte del estudio clínico de la compañía estadounidense Janssen, de Johnson & Johnson, quienes anunciaron a Chile entre los países seleccionados para desarrollar una nueva vacuna contra el SARS-CoV-2. A ésta se suma otra iniciativa junto a la Universidad de Oxford para avanzar en una tercera alternativa para combatir la pandemia, estudio que espera reunir a unos mil voluntarios. El inicio de ambos ensayos clínicos están previstos para septiembre, los que estarán sujetos a revisión por parte de la autoridad sanitaria.

Hoy, en el mundo, son cerca de veinte las vacunas que se están estudiando y desarrollando como candidatas para combatir el avance del coronavirus. A la fecha, desde que se inició la crisis sanitaria, son más de 24 millones las personas contagiadas. Es por esto que investigadores y laboratorios han acelerado la búsqueda de una o más vacunas que permitan controlar la propagación de la enfermedad.

En el caso de nuestro país, a la iniciativa que lidera la compañía China, Sinovac, donde es parte la Universidad Chile, se suman ahora otras dos investigaciones y avances de laboratorios internacionales, iniciativas en las que también participará la Universidad de Chile. Es el caso de la farmacéutica, Janssen, de Johnson & Johnson, quienes confirmaron esta semana a Chile para el desarrollo del estudio clínico de una segunda vacuna. La compañía seleccionó también a Perú, Colombia y Brasil.

El proceso se iniciará en septiembre, en fase tres, y trabajará en su desarrollo la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile. “Hemos ido avanzando el último mes en conocer el protocolo, en analizarlo, presentarlo al Comité de Ética, ha sido presentado al Instituto de Salud Pública (ISP) y ya supimos al día de hoy (martes), que efectivamente ya se eligió a Chile como lugar para hacer los ensayos clínicos”, sostiene el doctor y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Miguel O´Ryan.

De acuerdo al profesor O´Ryan, quien también es parte del comité de asesores científicos, las últimas semanas se ha trabajado para avanzar lo más posible, y así poder iniciar el estudio clínico a contar del próximo mes. Además, precisa que en este caso, y a diferencia de la propuesta que desarrolla Sinovac, no sólo estará focalizada en la inoculación a personal de salud, sino que se podrá aplicar a voluntarios mayores de 18 años.

El objetivo de los investigadores es poder enrolar a los primeros voluntarios durante la segunda o tercera semana de septiembre. Pero, para eso es necesario contar con la autorización del Instituto de Salud Pública (ISP), entidad que ejecuta los permisos para el uso de productos farmacéuticos sin registro previo para fines de investigación científica o ensayos clínicos.

Estudio clínico de la Universidad de Oxford contempla doble dosis de vacuna

La Universidad de Chile trabajará en paralelo también en el desarrollo de otra vacuna. La académica de la Facultad de Medicina, María Elena Santolaya, lidera la investigación que permitirá estudiar una tercera opción en nuestro país. La universidad británica notificó hace un par de semanas al equipo de investigadores compuesto además por el doctor Juan Pablo Torres, la doctora Carolina Ibáñez y las enfermeras Verónica de la Maza y Romina Valenzuela del Departamento de Pediatría y Cirugía Infantil Oriente del Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna.

“Contempla la administración de dos dosis de vacuna, separadas por un mes, y toma de muestras de sangre para medir niveles de anticuerpos, basal, en relación a la segunda dosis, y después en el tiempo”, especifica Santolaya. Se hará seguimiento de la persona durante dos años desde iniciado el proceso de vacunación, para evaluar la eficacia del producto junto a anticuerpos.

Se espera que el estudio de la Universidad de Oxford permita reunir a unos mil voluntarios. En Santiago serán tres los puntos que desarrollarán el estudio de casos y uno en la Región de Valparaíso. Además, a diferencia de otras pruebas que se realizarán, donde el rango etario va entre los 18 y 59 años, este estudio en particular permitirá recibir voluntarios mayores.

“Es un estudio muy interesante, que nos tiene muy contentos porque significa un gran aporte poder trabajar con estas vacunas que son de vanguardia y que pueden generar el cambio en la relación que tenemos con el coronavirus”, explica Santolaya.

Por su parte, el vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, Flavio Salazar asegura que “tenemos que recuperar en Chile las capacidades de poder ejecutar y generar estudios clínicos, para poder avanzar en el combate contra diferentes enfermedades”.

Y, agrega que una vez superada la etapa de supervisión y regulación, que incluye la autorización del ISP, confía en que los resultados que brinden los estudios en los que trabaja la institución “van a ser una contribución probablemente importante al control de pandemia”.

¿Existen diferencias entre las vacunas que se aplicarán?

Para el doctor y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Miguel O´Ryan, lo importante es que todos los procesos que se están desarrollando en el páís, deben ser complementarios. “No compiten, no que uno es mejor que el otro, ni que una vacuna es mejor que otra, porque eso no lo sabemos, para eso hay que hacer el ensayo clínico para saber si una vacuna es mas efectiva o tiene más o menos efectos adversos que la otra”, aclara.

Asimismo, la académica María Elena Santolaya, explica que entre los prototipos que están trabajando Janssen y Oxford hay pocas diferencias. Ambas, por ejemplo, corresponden a una proteína del SARS-CoV-2, que esta de alguna manera ensamblada con un adenovirus, que es el vector que lleva esta proteína y que permite la producción de la vacuna.