Investigadores de la U. de O’Higgins desarrollan en La Estrella un piloto que convierte lodos sanitarios en fertilizante agrícola, reduciendo impactos ambientales.
La Universidad de O’Higgins impulsa en la comuna de La Estrella un piloto para transformar lodos provenientes del tratamiento de aguas servidas en un fertilizante seguro para la agricultura, mediante soluciones basadas en la naturaleza.
La iniciativa permite tratar estos residuos en su propio territorio, reduciendo costos de saneamiento y disminuyendo su impacto ambiental en zonas rurales.
El proyecto forma parte del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) “Modelo de gestión para sistemas sanitarios rurales”, el cual está financiado por el Gobierno Regional de O’Higgins, para promover modelos sustentables que beneficien tanto a las comunidades como al medio ambiente.
La Dra. Carolina Reyes Contreras, académica de la UOH y directora del proyecto, explica que si bien los lodos son ricos en nutrientes, también pueden contener microorganismos y contaminantes que representan riesgos sanitarios.
Por ello, el piloto apuesta por estabilizar el material replicando procesos naturales, a través del uso de plantas, lombrices y microorganismos del suelo, para luego validar en un laboratorio su calidad e inocuidad antes de su uso agrícola.
Además del impacto local, el proyecto apunta a beneficios ambientales de mayor escala.
Al reemplazar fertilizantes convencionales por lodos estabilizados, se busca disminuir la carga de nutrientes que llega a cuerpos de agua, reduciendo fenómenos como la eutrofización.
Tenemos casos muy críticos, como Petrel y Rapel, donde los lagos presentan proliferación de algas debido a altas concentraciones de nitrógeno y fósforo.

De crisis sanitaria a modelo de economía circular
Históricamente, la comuna de La Estrella (con un 62,7 % de población rural) ha enfrentado un importante rezago en infraestructura sanitaria.
El alcalde Valentín Vidal recuerda que la antigua planta de tratamiento estaba diseñada para solo 200 conexiones, lo que provocaba la descarga de aguas prácticamente crudas en el estero local, afectando a productores aguas abajo.
Estábamos generando un impacto ambiental tremendo, pero gracias a este trabajo conjunto con el Gobierno Regional y la Universidad, hoy el agua que cae al estero sirve para riego.
Para la autoridad comunal, convertirse en comuna piloto de este modelo de economía circular representa un paso clave para superar el rezago hídrico y avanzar hacia una gestión sostenible del recurso.
Hacia un estándar nacional de saneamiento rural
El proyecto, con una duración de 36 meses, apunta a convertirse en un estándar para los Sistemas Sanitarios Rurales, incorporando monitoreo en línea y planes de mejora operativa.
Con la validación científica del lodo estabilizado y del agua tratada, la Región de O’Higgins apunta a posicionarse a la vanguardia de la gestión hídrica autónoma.
La meta final es transformar este piloto en un estándar nacional que demuestre la viabilidad de reducir costos de saneamiento y proteger los ecosistemas.
Se espera que productores locales comiencen a utilizar este fertilizante biológico, fortaleciendo la autonomía hídrica y el desarrollo agrícola sustentable en el mundo rural.
