Un estudio conjunto entre la Universidad de Chile y la Academia China de Ciencias Agrícolas explora el impacto de las fábricas de plantas a través de tecnología avanzada. La iniciativa busca optimizar recursos y reducir los tiempos de cultivo, con especial foco en entornos urbanos.
El estudio «Application of Plant Factory Technology for High-Quality Lettuce Production» liderado por el profesor Xiao Yang, del Instituto de Agricultura Urbana de la Academia China de Ciencias Agrícolas (CAAS), con la colaboración del profesor Víctor Hugo Escalona, del Departamento de Producción Agrícola de la Universidad de Chile, destaca cómo las fábricas de plantas pueden revolucionar la producción de alimentos en entornos urbanos mediante el uso de hidroponía, iluminación LED y sensores ambientales.
Al utilizar este tipo de tecnología avanzada se reduce el tiempo de cultivo y se optimizan los recursos. Para el investigador Víctor Escalona, director del Centro de Estudios Postcosecha (CEPOC) este enfoque, también conocido como agricultura vertical, podría ser una solución innovadora frente a los desafíos de la seguridad alimentaria y el cambio climático.

Profesor UChile, Víctor Hugo Escalona
La agricultura vertical es un ejemplo de cómo podemos producir más con menos. Al cultivar en múltiples niveles y optimizar el uso del agua y los nutrientes, reducimos significativamente la presión sobre los recursos naturales.
Tecnología y sustentabilidad en el cultivo
El trabajo de los investigadores profundiza en cómo estas innovaciones permiten optimizar recursos y reducir el uso de pesticidas, creando condiciones de cultivo ideales en espacios urbanos. Ante esto el profesor Escalona comenta que la aplicación de estos recursos permitiría cultivar en diferentes espacios.
Esta tecnología nos permite llevar la agricultura a lugares donde antes era impensable, como bodegas, contenedores marítimos o sótanos. Además, reduce la necesidad de pesticidas y aprovecha los recursos de manera mucho más eficiente.
El estudio de los investigadores destaca que, al regular con precisión factores como la luz, la temperatura y los nutrientes, las fábricas de plantas logran acelerar el crecimiento de los cultivos hasta cuatro veces más que en la agricultura tradicional. Un caso ejemplar es el de la lechuga, cuyo período de cultivo se acorta de tres meses a 30 días.
Es un cambio radical. Estas condiciones ideales no solo aceleran el crecimiento, sino que también mejoran la calidad del producto, haciéndolo más nutritivo y adaptado a las necesidades del mercado.

Desafíos para América Latina
Pese a las ventajas de la innovación, el profesor admite que la implementación de estas tecnologías sigue siendo un desafío en América Latina debido a los altos costos.
En Chile, la horticultura está mayoritariamente en manos de pequeños agricultores que enfrentan dificultades para acceder a nuevas tecnologías. Por eso es fundamental desarrollar proyectos de capacitación y colaboración, como los que lideramos en la Universidad de Chile, para democratizar estas innovaciones.
Finalmente, el académico subrayó el papel de la Universidad de Chile en fomentar la cooperación internacional y liderar investigaciones con impacto global.
Estos proyectos nos permiten no solo innovar, sino también proyectar a Chile como un referente en agricultura sustentable y tecnología aplicada.
Fuentes:
