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Solange Tenorio Eitel, rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, advierte que “blindar las paredes” no resolverá la violencia en escuelas.

La rectora de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, Solange Tenorio, cuestionó el enfoque centrado en sanciones y mayor seguridad policial para enfrentar la violencia en entornos escolares, señalando que el problema requiere una respuesta social y comunitaria más profunda.

En una columna publicada por BioBioChile, la académica abordó el avance del proyecto “Escuelas Protegidas” y sostuvo que “el endurecimiento de penas a menores de edad y el blindaje de los colegios no es la solución”.

La autoridad universitaria advirtió que la violencia que afecta a las comunidades educativas “es un fenómeno social” que ha ingresado a las aulas, reflejándose en hechos como interrupciones de clases por balaceras, simulacros de niños “cuerpo a tierra” y una creciente crisis de salud mental.

“Que el Estado llegue antes que las armas”

En su análisis, Tenorio planteó que la protección de las escuelas debe basarse en tres ejes: prevención, apoyo y contención.

La verdadera protección de la escuela no vendrá de un muro más alto”, afirmó, agregando que la prevención “no es policial, es social”.

En ese contexto, enfatizó que “necesitamos que el Estado llegue antes que las armas”, mediante políticas vinculadas al deporte, las artes, la ciencia y el fortalecimiento del tejido comunitario en los barrios.

Asimismo, sostuvo que profesores y directivos enfrentan “una crisis de salud mental sin precedentes”, por lo que llamó a reforzar equipos psicosociales y redes de apoyo permanentes en establecimientos ubicados en zonas de riesgo.

Contención emocional y rol de la escuela

La rectora también alertó sobre el impacto emocional que deja la violencia en niños y adolescentes.

Un niño que se debe tirar al suelo para evitar una bala loca no puede volver a estudiar matemáticas cinco minutos después como si nada hubiera pasado.

Finalmente, desde la UMCE reafirmó que la educación debe seguir siendo “un territorio de paz y de derechos”, insistiendo en que “blindar las paredes sin sanar el entorno es solo una ilusión de seguridad”.

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