Investigadores de la Universidad de La Serena desarrollan una iniciativa que busca dar nuevo uso a las conchas de ostión, un residuo que hoy genera importantes problemas ambientales en zonas costeras del país.

El proyecto es liderado por la académica del Departamento de Química, Claudia Bernal, y propone transformar estos descartes de la industria acuícola en carbonato y óxido de calcio de origen biológico, materiales con múltiples aplicaciones en áreas como la alimentación animal, el tratamiento de aguas y diversos procesos industriales.
Con el financiamiento del Gobierno Regional de Coquimbo, esta iniciativa se enmarca en el proyecto internacional SATREPS ReBiS, que promueve el aprovechamiento sustentable de residuos de la industria pesquera, combinando investigación científica, innovación y cuidado del medioambiente.
La investigadora explicó que es complicado darle un valor agregado porque cerca del 60% del ostión que se exporta en Chile termina como descarte en forma de conchas, un material que no se degrada fácilmente y que se acumula en grandes volúmenes, especialmente en sectores como Tongoy.
La bahía de Tongoy tiene sello de sustentabilidad, si además de eso, se puede controlar y valorizar los residuos de las conchas de ostión, este sello podría aumentar porque ya no solamente estamos cuidando el agua donde se cultiva el ostión, sino también el entorno donde se procesa.
La académica rescata el trabajo que hacen los artesanos al usar el material para decoraciones y souvenires, pero la cantidad de residuos es más grande.
No alcanzan a aprovechar toda la masa que se produce, por lo cual, nosotros proponemos generar derivados de carbonato de calcio y óxido de calcio, que podrían ser aprovechados por la industria veterinaria y la industria ambiental.
Biocalcio limpio y usable
A diferencia del carbonato de calcio tradicional, que se obtiene mediante procesos mineros, el material desarrollado por el equipo de la Universidad de La Serena proviene de un origen biológico, lo que permite obtener un producto más limpio y libre de contaminantes.
Este biocalcio podría utilizarse como suplemento nutricional para gallinas ponedoras, ganado lechero y mascotas, además de aplicaciones industriales como limpieza de procesos y tratamiento de aguas.
En la industria veterinaria, su gran ventaja es que al ser de origen biológico no tiene ningún otro tipo de contaminantes ni nada que pudiera afectar la salud del animal que lo consume.
En paralelo, una segunda línea de trabajo explora el uso del óxido de calcio obtenido desde las conchas como catalizador, es decir, como un material que permite acelerar reacciones químicas de forma más eficiente y con menor consumo energético.
El proyecto ha avanzado gracias a la colaboración con universidades y organismos internacionales, sin embargo, para Bernal aún está el desafío de una alianza con el sector productivo de la región.
Creo que una buena conversación y la generación de confianza mutua, que la industria venga a conversar con la universidad y la universidad también pueda dar soluciones, podría generar un circulo virtuoso que impacte en la sociedad regional y del país.
El proyecto contempla la implementación de una planta piloto en la bahía de Tongoy, que permitirá procesar las conchas de ostión y una hoja de ruta para que este modelo pueda distribuirse e implementarse en otras zonas de la región y de Chile.

Fotografía de Universidad de la Serena.