Mientras el Gobierno decretó emergencia preventiva entre las regiones de Atacama y Los Ríos y estado de catástrofe para la Región de Coquimbo y la Provincia del Huasco, universidades estatales implementaron protocolos para resguardar a sus comunidades y pusieron a disposición de la ciudadanía el análisis de especialistas sobre los efectos del sistema frontal.
Las intensas precipitaciones, fuertes vientos y nevazones que afectan a gran parte del país llevaron al Gobierno a decretar emergencia preventiva entre las regiones de Atacama y Los Ríos y, posteriormente, estado de catástrofe para la Región de Coquimbo y la Provincia del Huasco, en la Región de Atacama. En este contexto, diversas Universidades del Estado activaron protocolos institucionales, modificaron el funcionamiento de sus actividades académicas y pusieron a disposición de la ciudadanía el conocimiento de sus especialistas para contribuir a la prevención y comprensión del fenómeno.
Las medidas adoptadas por el Ejecutivo contemplan un despliegue coordinado entre ministerios, Senapred, delegaciones presidenciales, municipios y otros organismos públicos, además del fortalecimiento del monitoreo territorial y de las acciones preventivas para enfrentar eventuales inundaciones, desbordes, interrupciones de conectividad y otras afectaciones derivadas del sistema frontal vigente.
Universidades priorizan la seguridad de sus comunidades
Frente al escenario meteorológico, distintas instituciones de la Red de Universidades Estatales adoptaron medidas preventivas para resguardar a estudiantes, académicos y funcionarios.
La Universidad de Atacama implementó un plan de mitigación en todos sus campus tras la alerta temprana preventiva emitida por Senapred para diversas comunas de la región. Posteriormente, suspendió las actividades presenciales del lunes 20 de julio y dispuso que las labores se desarrollaran de forma remota cuando las funciones lo permitieran.
En la Universidad de La Serena, las actividades continuaron parcialmente y apegándose a las medidas tomadas la semana pasada, por ejemplo docencia en línea y teletrabajo, mientras que la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) suspendió las actividades presenciales en ambos campus, trasladando sus labores a modalidad telemática y habilitando mecanismos de apoyo para estudiantes que pudieran verse afectados por la emergencia.
Por su parte, la Universidad de Chile activó su Protocolo de actuación ante catástrofes y desastres socio-naturales, suspendió las actividades de pregrado durante los días 17 y 18 de julio e inició un monitoreo permanente de estudiantes, académicos y funcionarios, contemplando medidas de apoyo institucional y flexibilidad académica y laboral para quienes resultaran afectados.
Estas acciones se suman a la suspensión preventiva de clases anunciada por el Ministerio de Educación para este lunes 20 en distintas comunas y regiones del país, entre ellas Atacama, Coquimbo, Valparaíso continental y San José de Maipo.

Expertos de las UEstatales explican el fenómeno
Junto con las medidas preventivas, diversas universidades estatales pusieron a disposición de la ciudadanía el conocimiento de sus especialistas para comprender la magnitud del evento meteorológico.
Desde la Universidad de Valparaíso, la directora del Departamento de Meteorología, Ana María Córdova, explicó que la región enfrenta varios sistemas frontales acompañados por un río atmosférico, lo que dejó entre 150 y 200 milímetros de precipitaciones hasta el conteo del domingo, además de vientos con ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora.
La académica advirtió que el principal riesgo no depende únicamente del volumen de lluvia, sino también de la intensidad con que ésta se concentre en pocas horas, condición que está sobrecargando los sistemas urbanos de evacuación de aguas y provocando anegamientos en diversas zonas del país.
Desde la Universidad de Chile, la geógrafa María Victoria Soto alertó sobre la coincidencia de lluvias intensas, marejadas, fuertes vientos y altas mareas, escenario que calificó como una posible «tormenta perfecta» para algunos sectores de la zona central.
La especialista sostuvo que las mayores preocupaciones se concentran en el borde costero y en zonas históricamente inundables, insistiendo en la importancia del ordenamiento territorial y del autocuidado como herramientas fundamentales para reducir el riesgo.
¿Por qué este evento genera preocupación?
Desde la Universidad de O’Higgins, el investigador del CR2 Raúl Valenzuela explicó que el sistema que afecta a la zona central destaca por la gran cantidad de humedad que transporta y por el tiempo que permanecerá sobre el territorio, condiciones que lo ubican en la categoría más alta de la escala utilizada para clasificar estos fenómenos (Río atmosférico de Categoría 5).
El especialista precisó que esta clasificación no implica, por sí sola un escenario catastrófico. En esta oportunidad, señaló, se trata de un evento de características frías, lo que favorecerá que una parte importante de las precipitaciones caiga como nieve en la cordillera, disminuyendo la probabilidad de aumentos repentinos en los caudales de los ríos y de inundaciones asociadas.
Asimismo, llamó a la ciudadanía a mantenerse informada a través de los canales oficiales, evitar desplazamientos innecesarios durante los periodos de mayor intensidad de las lluvias y revisar el estado de techumbres, canaletas y sistemas de evacuación de aguas para reducir posibles afectaciones.

Preparación y gestión del riesgo
También desde la Universidad de O’Higgins, el académico Ricardo Fuentealba planteó que este sistema frontal representa una oportunidad para evaluar cuánto ha avanzado el país en materia de gestión del riesgo de desastres.
El investigador sostuvo que, si bien Chile cuenta con mejores protocolos e instituciones para enfrentar emergencias, persisten importantes brechas territoriales y sociales que podrían quedar en evidencia durante este evento. En ese sentido, destacó que la preparación no depende únicamente del Estado, sino también de comunidades organizadas, liderazgos locales y una ciudadanía informada.
Finalmente, los especialistas coincidieron en la importancia de mantenerse atentos a la información oficial, evitar desplazamientos innecesarios durante los periodos de mayor intensidad de las precipitaciones y adoptar medidas preventivas tanto en los hogares como en los lugares de trabajo y estudio.
