Desde la Universidad de O’Higgins, especialistas recomiendan abordar el retorno de vacaciones como una etapa de transición que requiere ajustes progresivos y cuidado integral de la salud física y emocional.
Volver a la rutina después de las vacaciones no es solo un cambio de horario, también implica un proceso emocional y conductual que puede influir directamente en el bienestar psicológico y el desempeño cotidiano. Cuando el retorno ocurre de forma abrupta, es común experimentar estrés adaptativo, ansiedad o sensación de sobrecarga.
La psicóloga de la Dirección de Salud Mental, Alma Salamé, explica que el regreso tras el descanso suele venir acompañado de emociones como cansancio, irritabilidad o angustia, respuestas normales frente al fin del tiempo libre. Validarlas, en lugar de ignorarlas o juzgarlas, permite reducir la autoexigencia y facilitar una reintegración más equilibrada.
Comprender lo que se siente favorece la reorganización personal y mejora la forma en que se enfrentan las demandas diarias, impactando positivamente en la salud mental.

Rutinas progresivas y cuidado integral
Una de las principales recomendaciones es evitar cambios bruscos. Ajustar gradualmente los horarios de sueño, estudio o trabajo ayuda a disminuir el impacto del retorno y mejora la concentración, el ánimo y la productividad durante las primeras semanas.
Anticipar el regreso, establecer metas alcanzables y organizar los días con cierta flexibilidad permite retomar responsabilidades con mayor motivación y sin sensación de saturación.
El bienestar físico también cumple un rol central en este proceso. Mantener actividad física regular, respetar los tiempos de descanso, cuidar la alimentación e incorporar espacios de ocio contribuyen a regular el estrés y estabilizar las emociones. Estas prácticas ayudan a sostener niveles de energía adecuados para enfrentar las exigencias cotidianas.

El valor del apoyo social
El acompañamiento de otras personas también facilita la readaptación. Conversar sobre lo que se siente, compartir experiencias y mantener redes de apoyo activas permite aliviar tensiones y hacer más llevadero el retorno a las responsabilidades.
Retomar la rutina de manera gradual, consciente y acompañada no solo reduce el malestar inicial, sino que favorece una adaptación más saludable y sostenible en el tiempo.
Más noticias como esta en UESTV.
