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La universidad se adjudicó el concurso «Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas 2025”, que combina tecnologías de punta y saberes ancestrales para asegurar la agricultura frente al cambio climático.

La Universidad de Tarapacá (UTA) obtendrá $660 millones de financiamiento para ejecutar por tres años el proyecto “Sistemas Agroalimentarios Resilientes: Integración Tecnológica y Patrimonial para el Desarrollo Sostenible en la cabecera del Desierto de Atacama”, que apunta a desarrollar sistemas productivos adaptados al cambio climático y la escasez hídrica en el extremo norte de Chile.

Desafío climático

La región de Arica y Parinacota, ubicada en la cabecera del desierto más árido del planeta, ofrece “un paisaje único en el mundo para estudiar la agricultura bajo condiciones extremas”. En este contexto, el proyecto pretende responder a uno de los retos más urgentes para la sostenibilidad del país: el desarrollo de sistemas agroalimentarios capaces de adaptarse al cambio climático y a la escasez hídrica.

La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) dio a conocer los resultados del concurso para Anillos de Investigación en Áreas Temáticas Específicas 2025, en el cual la UTA fue seleccionada como beneficiaria principal del proyecto antes mencionado. Este logro consolida a la universidad como un actor clave en innovación agrícola en zonas áridas.

Equipo académico e instituciones colaboradoras

El proyecto será ejecutado por la UTA junto a la Universidad de Chile como institución asociada. Dirigido por el académico de la Facultad de Ingeniería y director del proyecto, Cristóbal Castro, el equipo también incluye a la directora ejecutiva y académica UTA, Elizabeth Bastías; los investigadores principales UTA, Atul Sagade y Amir Karbassi; y el académico de la U. de Chile, Luis Morales. El reconocimiento abarca también investigadores asociados UTA, entre ellos Camilo Riveros, Luis R. Cisterna, Wilson Huanca y Manuel Barraza.

A nivel internacional, el consorcio incluye instituciones de primer nivel como UC Davis (Estados Unidos), Universidad de Buenos Aires e Instituto de Hidrología de Llanuras (Argentina), Università di Trento y Centro Agricoltura Alimenti Ambiente (Italia). En Chile colaboran también la Universidad de Talca y empresas tecnológicas como WAKI Labs, UltraCropCare, SolarTrust, Tuniche, LIA Solution & Technology y ConcordiaCoop.

Líneas de investigación

El proyecto estructurará su trabajo en tres grandes líneas de investigación:

1) Gemelo Digital y Agricultura de Precisión: Diseño y validación de un “gemelo digital” para agricultura en invernadero, mediante inteligencia artificial que modelará variables como temperatura, humedad, radiación, riego y crecimiento vegetal.

2) Dinámica Climática e Integración Meteorológica: Desarrollo de proyecciones climáticas de alta resolución mediante modelos de downscaling, SIG (Sistemas de Información Geográfica) y teledetección, para identificar zonas agro-climáticas, potencial de cosecha de niebla y sitios óptimos de energía.

3) Conservación del Germoplasma y Patrimonio Agro-Cultural: Documentación, evaluación y mejoramiento de cultivos nativos —como el tomate Poncho Negro, el maíz Lluteño y la alfalfa Alta Sierra— junto con la recuperación participativa de saberes tradicionales de comunidades Aymara y agricultores familiares que han sostenido producción bajo condiciones extremas.

Capital humano avanzado

Otro pilar fundamental del proyecto es la formación de recurso humano avanzado, que contempla la incorporación de:

  • 2 investigadores postdoctorales

  • 3 estudiantes de magíster

  • 6 estudiantes en tesis de pregrado

Además, se organizarán escuelas de verano interdisciplinarias, bootcamps y cotutorías internacionales, integrando a estudiantes en una de las tres líneas de investigación.

Posicionamiento institucional

La adjudicación de este proyecto refuerza el compromiso de la UTA con su misión institucional. Como universidad regional del Estado, trabaja para integrar la docencia, la investigación y la vinculación con el medio. Su ubicación estratégica en el extremo norte, así como su vínculo con los desafíos territoriales, la sitúan en un rol clave para responder al cambio climático y a las condiciones extremas del Desierto de Atacama. Según el rector, esta iniciativa permitirá que:

La universidad, a nivel país, estará muy bien posicionada en cuanto a la capacidad para trabajar realmente todos los aspectos del cambio climático.