La investigación analizó microfósiles hallados en Tongoy para reconstruir cómo era el océano hace entre 7,6 y 6 millones de años. Los resultados aportan nuevas evidencias sobre el origen de uno de los ecosistemas marinos más productivos del planeta y entregan información clave para comprender los efectos del cambio climático.
¿Cómo era el océano frente a las costas de la Región de Coquimbo hace millones de años? Esa fue la pregunta que motivó una investigación internacional en la que participaron los académicos de la Universidad de La Serena, Marcelo Rivadeneira, junto al investigador del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas ULS (CEAZA), Pablo Oyanadel-Urbina.
El estudio, publicado en la revista científica Palaeo: Paleogeografía, Paleoclimatología, Paleoecología; analizó sedimentos marinos de la Formación Coquimbo, ubicados en la Quebrada Las Salinas de la península de Tongoy. A partir del estudio de diatomita, diatomeas (algas) y otros microfósiles, el equipo logró reconstruir las condiciones oceanográficas existentes hace entre 7,6 y 6 millones de años atrás.
Los resultados revelan que, en ese período, la costa de Tongoy ya presentaba niveles de productividad marina comparables con algunas de las actuales zonas de surgencia más intensas del mundo, es decir, tenía una gran cantidad de vida marina gracias a la abundancia de nutrientes, lo que entrega nuevas pistas sobre el origen y la evolución del Sistema de la Corriente de Humboldt.

Imagen de Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology (PALAEO) -ScienceDirect.
Microfósiles que reconstruyen el pasado
Las diatomeas son microalgas cuyos restos fósiles permiten conocer cómo eran los océanos en distintos momentos de la historia geológica. Gracias a la abundancia en los sedimentos analizados, los investigadores pudieron identificar cambios en la disponibilidad de nutrientes, la productividad biológica y las características del ambiente marino de aquella época.
El académico en Macroecología, Evolución y Paleontología del Centro de Investigación de Frontera de la Universidad de La Serena, Marcelo Rivadeneira, explicó que el objetivo fue reconstruir el funcionamiento del ecosistema marino de la Corriente de Humboldt cuando aún se encontraba en formación.
Nuestro objetivo es hacer reconstrucciones paleoambientales y conocer cómo funcionaba el ecosistema marino de la corriente fría de Humboldt hace entre seis y siete millones de años.
Uno de los hallazgos más relevantes fue comprobar que el sistema presentaba una productividad mucho mayor a la esperada para un período con condiciones climáticas más cálidas y subtropicales. Según explicó el investigador, el descubrimiento demuestra que la alta productividad que hoy caracteriza al Sistema de la Corriente de Humboldt comenzó a desarrollarse antes de que este alcanzara su configuración actual.

Imagen de Universidad de La Serena.
Claves para comprender el cambio climático
Además de aportar antecedentes sobre la evolución geológica y biológica del litoral chileno, la investigación entrega información útil para comprender cómo podrían responder los ecosistemas marinos frente al calentamiento global. De acuerdo con Marcelo Rivadeneira, el período estudiado constituye un escenario comparable a las condiciones climáticas proyectadas para el futuro, por lo que reconstruir estos ambientes permite evaluar cómo podría comportarse el océano en un planeta más cálido.
Esperábamos que las condiciones de productividad fueran mucho más bajas, similares a las de las zonas tropicales. Fue una tremenda sorpresa encontrarnos con que, hace millones de años, cuando la Tierra era más cálida, teníamos una productividad similar a la actual. ¿Por qué nos interesa esta ventana de tiempo? Porque creemos que puede parecerse a las condiciones que tendrá el planeta hacia el año 2100.
El investigador explicó que, durante las últimas decenas de millones de años, la temperatura del planeta ha seguido una tendencia natural de enfriamiento. Sin embargo, el calentamiento global provocado por la actividad humana podría revertir ese proceso y acercar al sistema climático a condiciones similares a las que existían hace entre seis y siete millones de años, cuando la temperatura global era entre dos y seis grados superior a la actual.
En ese contexto, los resultados sugieren que el Sistema de la Corriente de Humboldt podría mantener una elevada productividad incluso bajo condiciones de mayor temperatura. No obstante, Rivadeneira enfatizó que aún es necesario ampliar las investigaciones a otras zonas costeras para comprender con mayor precisión cuándo se consolidó este ecosistema y determinar si este comportamiento fue exclusivo de la Formación Coquimbo o si caracterizó a una porción más amplia del litoral chileno.
El estudio fue desarrollado por un equipo internacional integrado por investigadores de la Universidad de La Serena, CEAZA, la Universidad de Colonia (Alemania), el GFZ Helmholtz Centre for Geosciences, la Universidad Austral de Chile e instituciones de España y Austria, en el marco de un proyecto de colaboración científica sobre la evolución ambiental de las zonas áridas y la historia del océano Pacífico suroriental.
