Más de 200 niños, niñas y jóvenes participaron de una experiencia formativa que vinculó ciencia, patrimonio e identidad cultural en el norte del país.
La Universidad de Tarapacá y la Universidad de Chile realizaron la cuarta versión de la Escuela de Verano Indígena (EVI) 2026, una iniciativa que reunió a escolares desde 7° básico a 4° medio en el Campus Saucache de la UTA, los días 12 y 13 de enero.
Bajo el lema «Territorio, Ciencia y Patrimonio: Explorando la Cultura Chinchorro”, la escuela buscó acercar a niños, niñas y jóvenes al mundo universitario desde una mirada intercultural, con énfasis en la identidad territorial y el valor de los saberes originarios.
La actividad fue organizada por la Subdirección de Pueblos Originarios de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, en alianza con la Dirección General de Vinculación con el Medio de la Universidad de Tarapacá.
La Escuela de Verano Indígena tiene como objetivo fortalecer tempranamente el vínculo de los escolares con la educación superior, promoviendo el reconocimiento de sus culturas, su entorno y sus proyecciones académicas futuras.
A través de talleres prácticos y experiencias inmersivas, las y los participantes pudieron explorar distintas áreas del conocimiento, identificar intereses vocacionales y visualizar la universidad como un espacio posible y cercano.

Ceremonia inaugural y vínculo intercultural
La jornada inaugural se desarrolló en la explanada del Departamento de Física y Matemáticas de la UTA. Incluyó una ceremonia ancestral de la Pawa y la presentación del Ballet Folklórico de la Universidad de Tarapacá (BAFUT), con el cuadro Caporal.
En representación del rector de la UTA, el vicerrector de Administración y Finanzas, Jorge Bernal Peralta, destacó el carácter bidireccional de la iniciativa y el valor de la alianza entre universidades estatales.
También señaló que este tipo de instancias fortalecen tanto a las comunidades como a las instituciones.
Desde la Universidad de Chile, el decano de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Francisco Martínez Concha, relevó la proyección territorial de la escuela.
Destacó que esta versión marca la expansión del programa hacia el norte del país e incorpora a comunidades aymara y quechua.
Por su parte, la directora general de Vinculación con el Medio de la UTA, Ingrid Fernández Carvajal, subrayó que la iniciativa refuerza el compromiso institucional con una formación intercultural y con pertinencia regional.

Aprender ciencia desde el territorio
La cuarta versión de la EVI contempló talleres organizados en tres ciclos, según nivel educativo, permitiendo a cada estudiante elegir su ruta de aprendizaje.
- En 7° y 8° básico, las actividades combinaron ciencia, bienestar y entorno, con talleres vinculados a ecología, astronomía, salud y relatos del desierto.
- En 1° y 2° medio, el foco estuvo en patrimonio, cultura y tecnología aplicada, integrando saberes andinos, química y energías renovables.
- En 3° y 4° medio, los talleres abordaron orientación vocacional, ciencias aplicadas, automatización, emprendimiento y desarrollo personal.
Con esta nueva versión, la Escuela de Verano Indígena se consolida como un espacio de encuentro entre educación superior, territorio y pueblos originarios, fortaleciendo el rol público de las universidades estatales y su compromiso con una formación inclusiva e intercultural.
