Un estudio del Dr. Alejandro Orellana McBride, director del Departamento de Arquitectura de la Universidad de La Serena, aborda la diversidad de la expansión residencial rural.
En las últimas dos décadas, cada vez más personas se han instalado en sectores rurales de ambas comunas, desde parcelas de alto estándar hasta terrenos donde conseguir agua, trasladarse o acceder a servicios puede ser una dificultad diaria. Aunque sus condiciones de vida son distintas, todas forman parte de una expansión residencial que está cambiando el territorio metropolitano.
Este también es el caso de La Serena y Coquimbo, conurbación que actualmente se considera como área metropolitana y que también ha crecido fuera de sus límites urbanos.
Dicho crecimiento plantea un desafío para ambas comunas y es atender las necesidades de una población cuya vida cotidiana está vinculada a la ciudad, pero que habita fuera del espacio donde tradicionalmente se han concentrado la planificación y la inversión pública.
En ese escenario, el comprender cómo se ocupan estos sectores y quiénes viven en ellos es un primer paso para abordar una realidad que ya forma parte de La Serena–Coquimbo. Debido a esto, el Director del Departamento de Arquitectura de la Universidad de La Serena, Dr. Alejandro Orellana McBride aborda este proceso en el proyecto “Expansión suburbana en la metropolización de los sistemas urbanos intermedios. El caso del Área Metropolitana de La Serena-Coquimbo, 2000-2024”, financiado con el fondo interno de la Dirección de Investigación y Desarrollo de la U. de La Serena (DIDULS).
Con respecto a esto, el Dr. Orellana reveló que “con esta investigación queríamos indagar sobre el proceso de expansión residencial en el contexto de la conformación del área metropolitana de La Serena–Coquimbo,
considerando que el área metropolitana pone el foco en un territorio mucho más extenso que las áreas urbanas normativas, si bien no crea un nuevo límite urbano, toma la superficie completa de las comunas como polígono metropolitano”.
Según detalló, esa diferencia de escala es considerable, ya que “la superficie urbana no llega a los 200 kilómetros cuadrados y la superficie del área metropolitana completa supera los 3.000 kilómetros cuadrados”.
En suma a esto, Orellana hizo hincapié en que “la mayor parte de la atención pública, las inversiones y las problemáticas han estado centradas históricamente en el área urbana, descuidando una gran extensión de territorio periurbano, que ha vivido procesos de transformación muy acelerados en los últimos veinte años”.
En línea con esto, el académico recalcó que en esos sectores, conviven formas de ocupación muy diferentes, ya que “hay poblaciones rezagadas, pero también mucha migración por amenidad, es decir, personas que buscan mejores condiciones de vida, y parcelaciones de agrado de élite. Es una realidad muy diversa que extiende las dinámicas urbanas fuera del límite urbano”.
Ahondando en la expansión rural, el académico afirmó que “lo primero que salta a la vista es la parcelación de agrado, pero los resultados de la investigación muestran que la parcelación rústica es mucho más diversa que esa imagen de una casa grande, con césped y piscina”.
“Existen parcelas de alto estándar que son viviendas de fin de semana o de verano, pero incluso dentro de esos mismos conjuntos hay personas que trabajaron toda su vida en la minería, se jubilaron, vendieron lo que tenían, compraron una parcela y desarrollaron allí su vida, por lo que para ellas es su primera vivienda”, ejemplificó.
Además de esto, Orellana señaló que la diversidad también se observa en las condiciones materiales de los terrenos, ya que “hay parcelas de nivel medio y otras muy precarias, que no tienen infraestructura básica, como agua potable o electricidad, como ocurre en El Arrayán Costero, donde las personas compraron un terreno y después construyeron una casa; no son tomas ilegales y allí también conviven realidades muy diferentes”.
“Hay personas con muchos recursos que compraron una segunda vivienda porque tiene una bonita vista al mar, y otras que no tienen automóvil y deben desplazarse para llegar a un consultorio”, agregó.
En cuanto a las motivaciones de las personas para elegir vivir fuera de las ciudades, pese a las dificultades de transporte y acceso a servicios, el Director del Depto. de Arquitectura de la USerena, aseguró que “está opción supone la posibilidad de construir una vivienda a su gusto, cosa prácticamente imposible en el entorno urbano, donde los terrenos disponibles son accesibles casi en su mayoría solo para inmobiliarias o viviendas sociales, es decir a la producción estandarizada, lo que no es satisfactorio para gran parte de la población”.
Sin embargo, Orellana advirtió que la parcelación rústica tampoco resuelve todas las necesidades, ya que “un terreno de 5.000 metros cuadrados es gigantesco y puede ser imposible de mantener. Hay personas que hacen un segundo cerco dentro de la parcela para delimitar el área que cuidan y dejan el resto sin mantener”.
Vivir en el campo
Respecto de cómo debería enfrentarse el fenómeno de crecimiento residencial en áreas rurales, el académico manifestó que “no sabemos cómo debiesen crecer las aldeas rurales, las políticas de vivienda social que se han aplicado en el área rural se han hecho en base a los parámetros urbanos. Actualmente, en localidades como Algarrobito, Diaguitas y Coquimbito, lo que se ve son poblaciones urbanas en medio del área rural, es decir, conjuntos de vivienda social con manzanas y terrenos pequeños, porque ese era el tipo de vivienda que se sabía hacer”, añadió.
En relación a esto, el arquitecto recordó que “la reubicación de Gualliguaica tras la construcción del embalse Puclaro fue una experiencia diferente. Allí se encontraron con una comunidad muy organizada, con capacidad de gestión y que tenía muy claro lo que quería, lo que permitió construir un asentamiento rural con subsidio, pero con terrenos de alrededor de 600 metros cuadrados, derechos de agua y huertos”.
Sobre la expansión metropolitana, Orellana afirmó que “no vamos a evitar que el área metropolitana se expanda, ya lo hizo, y en eso, las personas van a desarrollar arraigo y esos lugares van a generar centros de comercio y servicios, también se requerirán mejoras viales, recolección de basura, acceso al agua y centros de servicios, por lo que se necesita desarrollar una estrategia que permita gestionar este fenómeno”.
Contenido original de Universidad de La Serena: https://userena.cl/actualidad/8576-de-parcelas-de-lujo-a-viviendas-sin-agua-%C2%BFc%C3%B3mo-crece-la-serena%E2%80%93coquimbo-fuera-de-la-ciudad.html

