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En el marco de la conmemoración impulsada por la Federación Mundial de Neurología, los co-directores de NeuroFest, Alexia Núñez y Fernando Ortiz, entregan claves para prevenir enfermedades neurológicas en una población cada vez más envejecida.

Cada 22 de julio se conmemora el Día Mundial del Cerebro, una iniciativa de la Federación Mundial de Neurología que busca concientizar a la población sobre la prevención de enfermedades neurológicas y la necesidad de asegurar una atención médica equitativa y universal.

Con el aumento global de la expectativa de vida, la incidencia de patologías asociadas a la vejez ha crecido significativamente. En este contexto, la presidenta de la Sociedad Chilena de Neurociencia y co-directora de NeuroFest, Alexia Núñez Parra, hace un llamado a adoptar hábitos cotidianos que resguarden el bienestar cerebral.

Hoy vivimos más años y, al aumentar la esperanza de vida, aumenta la probabilidad de padecer demencias. Por eso, reducir la presencia de demencias en la edad avanzada requiere disminuir o controlar factores como el tabaquismo, la diabetes y la hipertensión, así como mantenerse intelectual y físicamente activos, destacó

El rol reparador del sueño y la «limpieza» cerebral

Por su parte, Fernando Ortiz, co-director de NeuroFest y Director DICYT de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), enfatizó que el descanso nocturno es un pilar indispensable para la salud del sistema nervioso.

Cuando uno duerme, el cerebro restituye algunos niveles de moléculas de químicos, como los neurotransmisores o las moléculas de atención como la adenosina, explicó Ortiz.

El académico detalló además el proceso mediante el cual el cerebro elimina toxinas durante la noche: «Incluso la concentración de muchas moléculas que, si se concentran mucho, te pueden hacer daño… entonces, durante las horas de sueño, se limpian, se van por tu sistema circulatorio y sistema glinfático también que existe».

Conexión humana: Un escudo protector contra el deterioro

Además del descanso físico y metabólico, la interacción social emerge como un poderoso mecanismo de protección neurológica.

Conversar con amigos o participar en actividades grupales activa redes complejas que involucran mecanismos de atención, memoria, lenguaje y procesamiento sensorial. Gestos tan simples como mantener una rutina regular de sueño y salir con amigos constituyen una estrategia efectiva de prevención para cuidar el cerebro a lo largo de toda la vida.