La Universidad de Antofagasta tuvo un rol clave en la elaboración de la propuesta que busca actualizar la protección de 31 sitios de interés astronómico en Chile.
Esta iniciativa es impulsada por el Ministerio de Ciencia para resguardar los cielos del norte del país frente a distintas formas de contaminación.
El director del Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta, Eduardo Unda-Sanzana, integró la Comisión Asesora para materias de Astronomía del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, instancia que trabajó durante más de seis meses en la elaboración del informe técnico.
Un documento de 84 páginas, resultado de cerca de 30 sesiones de análisis, que propone nuevos criterios para proteger las condiciones que hacen del Desierto de Atacama uno de los mejores lugares del mundo para la observación astronómica.
Ciencia pública y protección del cielo
La participación de la Universidad de Antofagasta se enmarca en su compromiso con la protección del cielo oscuro como patrimonio científico y natural, y con el fortalecimiento de la investigación astronómica de excelencia desarrollada desde el norte del país.
El informe da continuidad a un proceso iniciado en 2019 y se relaciona directamente con la Ley 21.162, que incorporó la luminosidad artificial como fuente de contaminación ambiental. En este contexto, la propuesta actualiza los criterios técnicos utilizados en las evaluaciones de impacto ambiental en zonas de interés astronómico.
En base a lo que explicó el académico, los lineamientos vigentes no permitían una protección efectiva frente a proyectos industriales de gran escala, lo que evidenció la necesidad de establecer normas más precisas para resguardar sitios altamente sensibles como Paranal y otros observatorios del norte.
Zonas núcleo y anillos de protección
Entre las principales recomendaciones del informe, la comisión propone la creación de zonas núcleo de protección alrededor de cada sitio astronómico, acompañadas por anillos de resguardo con exigencias diferenciadas según el tipo de observación científica, ya sea óptica, infrarroja o radioastronómica.
Estas medidas buscan asegurar condiciones óptimas en al menos el 50% del cielo utilizado para observación, además de controlar de manera estricta la contaminación lumínica por sobre los 30 grados de altura, considerando los efectos acumulativos de las actividades presentes en el territorio.
El académico de la Universidad de Antofagasta, Unda-Sanzana, subrayó que proteger el cielo oscuro es una responsabilidad de largo plazo.
Los cielos del norte de Chile forman parte de nuestra identidad y han permitido el desarrollo de una comunidad científica sólida. Protegerlos es una tarea de Estado que define nuestro futuro científico.
El informe considera tanto grandes observatorios internacionales como iniciativas nacionales y universitarias, entre ellas el Observatorio Ckoirama de la Universidad de Antofagasta, y se encuentra disponible en el sitio del Ministerio de Ciencia.